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2007/09/16

Los preescolares chilenos ven un promedio de 3,5 horas de TV al día

Los preescolares chilenos han crecido con la compañía diaria de la TV prácticamente desde su nacimiento. Entre los 7 y los 18 meses ya están viendo casi dos horas al día; y al incluir al total de preescolares hasta los 5 años, el promedio de tiempo frente a la pantalla chica es de 3,5 horas.

Así lo señalan los resultados del estudio "Informe Preescolares 0-5", que el Consejo Nacional de Televisión (CNTV) presentó ayer en el seminario "Infancia y Televisión".

Después de haber estudiado a los "tweens" (8 a 13 años) y a los "teens" (14 a 17), el CNTV se centra por primera vez en los "toons", como llama a los niños de 0 a 5 años. Y los muestra como muy tecnologizados y con gran autonomía de uso de estos aparatos, pero prefiriendo la posibilidad de jugar con amigos o de salir.

Sin embargo, la actividad diaria que más se repite, lejos, es la de ver televisión: el 84,7% lo hace todos los días. En cambio, sólo el 17% lee o le leen un libro, y el 34% escucha música.

El promedio de 3,5 horas diarias de los preescolares es mayor incluso que el registrado por otro estudio del CNTV (de 2000-2004), que arrojó que los escolares de 4 a 9 años ven 3,2 horas, y que los de 10 a 14 años ven 3,46 horas.

Especialistas en salud mental infantil consideran que las cifras de exposición a la pantalla chica son preocupantes. "Que un menor de tres años vea más de una hora de TV al día ya es abusivo. Y después de esa edad, más de dos horas también lo es", dice la neuropsiquiatra infantil Amanda Céspedes.

Consecuencias
Está comprobado, agrega, que en niños menores de 3 años una exposición tan alta "limita en forma importante varias áreas de su desarrollo: la vincular (sus relaciones afectivas significativas), la comunicativa y la lingüística". La pantalla muestra lenguaje, pero está inserto en un contexto que el niño no comprende. Sobre todo porque la mayor cantidad de contenidos televisivos no están hechos para preescolares.

Además, agrega Amanda Céspedes, con muchas horas frente a la pantalla el niño ve limitadas sus posibilidades de conocer el mundo que lo rodea a través de su experiencia directa.

Otra consecuencia es que la TV sobreestimula el procesamiento de tipo simultáneo y visual, pero a la vez se retarda el procesamiento de tipo secuencial, que es clave para el aprendizaje de la lectura, explica la neuropsiquiatra. "Estudios en Estados Unidos y Europa han mostrado que niños expuestos en forma excesiva a la TV sufren un retardo de hasta dos años en el aprendizaje de la lectura".

Sin embargo, la percepción de los padres dista mucho de la mirada de los especialistas. El "Informe 0-5" del CNTV señala que el 64% de los padres considera "adecuada" la cantidad de TV que ven sus hijos; sólo el 3,9% la califica como "excesiva"; el 15%, como "mucha", y el 17% dice que es "poca".

Según señala el estudio, tampoco parecen percibir hasta qué punto la TV influye en sus hijos. Cuando se les pregunta ¿qué imitan sus niños de la TV?, el 54% responde "a los dibujos animados"; el 48%, a los grupos musicales, y sólo el 13% admite que imitan la violencia de los monitos.

"Cuando un estudio está hecho sobre la autopercepción, siempre se van a dar respuestas que muestran la 'deseabilidad social'. Y los padres no quieren ser evaluados negativamente por tolerar que sus hijos vean tanta televisión", explica la psicóloga María Eugenia Ziliani, coordinadora nacional de Educación Parvularia del Ministerio de Educación.

"Y aunque los papás no siempre tengamos las herramientas para manejar la situación durante el día, es importante que al menos tengamos conciencia del problema y que busquemos caminos para compensar esta sobreexposición. Por ejemplo, tomando la decisión de apagar la televisión al llegar del trabajo y dedicar un momento a compartir con los hijos", agrega Ziliani.

Olvidados por canales abiertos
Ayer, los encargados de las áreas infantiles de Canal 13, TVN, Chilevisión y UCV Televisión hicieron un mea culpa en el seminario organizado por el CNTV: la TV abierta chilena tiene una escasa oferta para preescolares. TVN emite "Lazytown" y UCV la animación local "Recórcholis y corchito". El resto, nada.

Cote Correa, realizador de "Diego y Glot" (Canal 13), cree que hay una explicación comercial: "No hay conciencia de una TV para preescolares, a diferencia de los 'tweens', que son un mercado para los canales".

En TVN asumen la falla y anuncian un bloque de programación para este grupo. A través de Mideplan, el Gobierno destinó $100 millones para una propuesta para preescolares, aún en proceso.

EN CIFRAS
31% de los padres declara dar dinero a sus hijos menores de 6 años.
29% de los niños de 4 a 5 años usa el computador sin ayuda. Y el 24% lo hace con internet.
53% de los padres afirma que los niños son más felices ahora que antes. El 23% cree que son menos felices. Esta última percepción aumenta en la medida en que se sube en la escala socioeconómica.
71% de los padres cree que lo que más necesitan los niños pequeños es cariño y estar con ellos.
Fuente: El Mercurio

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2007/08/30

Padres tratan de erradicar los pañales desde los primeros meses


Un naciente movimiento en EE.UU. intenta que los papás lean los gestos con que los bebés avisarían que quieren ir al baño.

No más pañales podría ser el lema de un movimiento que cada vez gana más adeptos entre los padres estadounidenses. Algunos argumentan razones ecológicas y otros tienen motivaciones más prácticas: evitar poner y sacar pañales, limpiar a la guagua o preocuparse de si está seca o no. Otros, incluso, consideran que desarrolla un nivel superior de comunicación con los hijos.

La filosofía de estos padres se denomina "comunicación de la eliminación" y se basa en la idea de que los niños nacen con la habilidad instintiva de indicar cuándo quieren usar el baño.

Sonidos guía
La tarea de los padres es prestar atención al lenguaje corporal de los niños para identificar cuándo quieren evacuar intestinos o vejiga. Frente a señales como una expresión compungida, un intestino que se agita o una contracción facial, los atentos padres rápidamente ponen a la guagua sobre una bacinica, el excusado o, incluso, un lavamanos o el pasto del parque donde están paseando.

"Lo mejor es que realmente la mayor parte de lo que hace va al baño en vez de que haya que limpiarlo; no tengo que despertar de noche y cambiar pañales o sábanas mojadas, y viajar sin acarrear una enorme bolsa de pañales es fantástico", dijo Erinn Klatt a la agencia AP, que comenzó a practicar la técnica cuando su hijo estaba recién nacido. El niño hoy tiene 13 meses de edad y aunque desde pequeño no usa pañales, su madre dice que desde los seis meses no moja su cama.

Para facilitar la tarea, cuando los padres ayudan a sus hijos a evacuar, hacen sonidos como "ssssss". "Cuando tenía tres meses y medio, Simón empezó a imitar nuestro 'ssssss' para avisarnos que quería hacer pipí", dice Rachel en el sitio diaperfreebaby.org, un portal que reúne a padres que han puesto en práctica estos principios y donde intercambian consejos y se promocionan libros como "El bebé sin pañales" o "Sin pañales: la noble sabiduría de la higiene infantil natural".

Para el doctor Francisco Riedemann, pediatra de la Clínica Indisa, esta tendencia no causaría mayor problemas a los niños, pues no se los fuerza a retener la orina o las deposiciones, pero sí puede ser muy poco práctico para los padres, que tienen que estar las 24 horas pendientes de los gestos de su hijo. "Como sólo ellos reconocen los gestos, eso hace muy difícil dejarlo con otra persona que lo cuide, como una nana, la abuela o una sala cuna", dice el pediatra.

Rose, madre de un niño de cinco meses consultada por AP sobre esta metodología, lo plantea así: "¡Les enseñan desde que nacen! Cuando tienes dos horas de sueño entre cada papa, no hay tiempo para hacerlo. Uno sólo espera que su hijo esté sano, feliz y bien alimentado".

Para los padres que siguen la "comunicación de la eliminación" a veces hay algunos problemas. "A veces no funciona y me siento un poco avergonzada", dice Isis Arneses, cuya hija de tres meses no usa pañales. Isis agrega que a veces es difícil explicar el proceso. Sobre todo cuando sostiene a su hija para que orine sobre el lavamanos de un baño público.

Fuente: El Mercurio

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2007/08/29

Por qué el modelo de maternidad está en transición


La mujer actual busca una nueva manera de ser madre, pero aún no la encuentra. Está atrapada en un mundo en el que tiene cada vez más oportunidades, pero aún no sabe bien cómo adecuarlas con sus obligaciones familiares. Esto se traduce en una gran inseguridad y una sensación de tensión permanente. Aquí, identificamos cuatro modelos de madres conflictuadas: la culposa, la que genera cambios, la frustrada y la depresiva.

La siquiatra infantil y perinatal francesa Françoise Molénat lleva años trabajando en la unidad de primera infancia del hospital universitario de Montpellier. Ahí, le toca atender a mujeres embarazadas o que recién fueron madres, y en los últimos años dice haber identificado un nuevo fenómeno que aún la sorprende. 'En mi consulta, veo muchas madres jóvenes con guaguas chicas, y lo que más me impresiona es la inseguridad de esas madres, la inseguridad de los padres de hoy', asegura esta doctora –quien es también presidenta de la Asociación de Formación e Investigación del Niño y su Ambiente de Francia–, pocas horas después de aterrizar en Santiago para participar en las Jornadas Internacionales de Salud Mental Perinatal organizadas por la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.

En cifras, dice la doctora Molénat, esa inseguridad se expresa en una tasa de 10 a 20% de madres con depresión posparto a nivel mundial. En su consulta, se expresa a través de temores variados, que empiezan justo antes del nacimiento de los hijos, bajo la forma del miedo al parto o a que el niño no nazca sano, y siguen después con el temor a no hacerlo bien, a no estar a la altura de las necesidades del recién nacido.

'Uno encuentra de manera muy frecuente madres con este miedo a no lograrlo, con una mala imagen de sí mismas y aisladas. Hay una fragilidad narcisista en la manera en que se perciben como madres. Temen no ser buenas mamás, se preguntan si su hijo las va a querer, si van a entender cuáles son sus necesidades, si van a ser capaces de entender cuando la guagua las llama, si van a tener los gestos adecuados o incluso si van a tener derecho a hacer tal o cual cosa', asegura la experta, autora de varios libros sobre embarazo y maternidad.

Y eso inevitablemente tiene repercusiones sobre la crianza. 'Ocuparse de una guagua pasa por las emociones. Por supuesto que hay que saber un mínimo sobre los gestos que es importante tener con ellas, pero los gestos pasan por el cuerpo. No es un proceso intelectual. La guagua crece con el placer en la relación, entonces, si no hay placer en ese lazo porque la madre está tensa o asustada, el hijo reacciona: se pone inquieto, duerme y come mal, llora, y en el peor de los casos, aprende a callarse'.

La crisis de identidad
La apertura del mundo público a las mujeres y la aparición de nuevas alternativas de desarrollo personal han sido avances difíciles de manejar para el género femenino. No sólo ha implicado que aprendan a equilibrar sus tiempos para compatibilizar vida personal y profesional, y que desarrollen recursos para encarar las exigencias que enfrentan en esos distintos ámbitos. También las ha llevado a cuestionar su imagen de madre. Y muchas veces lo viven como una crisis de identidad.

María Elisa Molina, doctora en sicología de la Universidad Católica y terapeuta familiar, ha convertido la evolución del concepto de maternidad en el tiempo en uno de sus principales focos de interés. Según ella, la mujer vive hoy un momento de conflicto.

'Hoy, una mujer que es madre no sólo quiere criar bien a sus hijos. Se valida como persona siendo una buena mamá, pero también desarrollándose profesionalmente o entreteniéndose, y eso le genera un conflicto', dice.

Hasta mediados del siglo pasado, explica Molina, el modelo de maternidad que predominaba era el de la madre perfecta, una mujer que veía la maternidad como un deber intensivo, exclusivo y que se creía muchas veces omnipotente. 'La madre adecuada era la que tenía muchos hijos, la que permanecía en la casa, la que estaba cargo del ambiente privado y de la moral de la familia. La madre era también quien apoyaba al marido en su esfuerzo como proveedor y como hombre que tiene que ir a realizar una acción sobre la sociedad', explica.

En ese esquema rígido, las madres subordinaban sus propios deseos y se excluían de otras áreas de realización para dedicarse totalmente a la crianza. Las cosas han cambiado y la mujer tiene hoy derecho a la autorrealización y la autosatisfacción. Pero el discurso social respecto del rol que debiera tener la madre es ambiguo. 'La mujer, para poder abrirse espacio, necesita cuestionarse la maternidad. Ya se da cuenta de que no es omnipotente, de que no lo hace todo bien. Se da cuenta de que no es la única a cargo de todo el ambiente privado de la casa porque resulta que, de alguna manera, lo privado dejó de ser privado. Actualmente, tiene que compartir las tareas de crianza con el padre, por cierto, pero también con el colegio, el médico, el jardín infantil. Se encuentra con que no es perfecta, con que no es una madre exclusiva. Pero los discursos antiguos no están superados, todavía son válidos los modelos clásicos de maternidad. Entonces la exigencia a la madre sigue', asegura María Elisa Molina.

Molénat concuerda. La experta francesa cree que el cambio de estatus de la mujer en la sociedad ha hecho que sienta la necesidad de demostrar que se la puede tanto en el ámbito del trabajo como en el desarrollo de una buena imagen de sí misma como madre. A eso se suma la aparición de la anticoncepción, que puso una carga más sobre los hombros de las parejas con familia: como la mayoría de las veces la llegada de un hijo es algo elegido y deseado, sienten que no tienen derecho al error.

'Las madres interiorizan esta idealización que existe de la mujer que lo hace todo bien, esta exigencia social de estar a la altura y, por lo tanto, no se atreven a pedir ayuda. Traer un hijo al mundo implica por definición estar vulnerable y necesitar no estar sola. Sin embargo, estamos en una sociedad en la que ser autónoma, arreglárselas sola, es un valor, y necesitar a otro, atreverse a decir que uno no se siente capaz de enfrentar la maternidad o que necesita ayuda, no es bien visto', lamenta Molénat.

Otro elemento importante, según la experta, está vinculado con el hecho de que las habilidades que le permiten a las mujeres ser exitosas en el ámbito público no corresponden a las que requiere la maternidad y el desarrollo de un buen apego entre madre e hijo. Y eso también genera inseguridad. 'Ser una mujer activa requiere muchos procesos racionales: sentirse segura de sí misma, tener una profesión, someterse a exigencias de trabajo, de ambiente, de ritmos, y tener un hijo implica una gran parte de irracionalidad', afirma.

En este contexto, asegura María Elisa Molina, es muy difícil que la mujer de hoy viva la maternidad de manera serena. Para ella, la madre contemporánea es esencialmente conflictuada; es una mujer que está buscando un nuevo modelo de maternidad, pero aún no lo encuentra. 'Queremos encontrar nuevas respuestas, que ya no pueden caer en las estructuras rígidas que existían antes. Por eso hay una crisis de la identidad parental. Hay mucho menos seguridad respecto de los modelos de crianza que se utilizan y mucho menos racionalidad en las normas que se toman. La acción de los padres es mucho más improvisada'. ya

Los cuatro estilos de madre conflictuada
En el escenario actual, la sicóloga María Elisa Molina identifica cuatro modelos de madres conflictuadas que no son excluyentes el uno del otro: la madre culposa, la que genera cambios, la frustrada y la depresiva.

La madre culposa:
La culpa es, sin duda, uno de los elementos que más caracteriza a las madres de hoy. Según María Elisa Molina, el juicio social siempre está atrasado respecto de los avances que experimenta la sociedad. Hoy aún se tiende a criticar a la madre de familia que opta por privilegiar su desarrollo profesional. 'La mujer que acepta un cargo de alta responsabilidad, por ejemplo, muchas veces se enfrenta al juicio social de que abandonó a sus hijos', dice.

Lo más probable es que esa mujer busque compensar esa culpa de una u otra manera. 'Son las madres que están creando formas de compensaciones rituales, como celebrarle los quince años al hijo e irse de viaje con él para compensar, por ejemplo, lo que no se ha podido vivir en forma permanente'.

También existen formas de compensación menos sanas, como las recompensas materiales y la cultura permisiva. 'Uno ve cotidianamente que muchas no pueden tolerar la angustia que les provoca la mala conducta de un niño, sobre todo en un espacio público, y que acallan una pataleta comprándole un helado o un dulce. Eso sucede porque el juicio social las hace dudar de si lo están haciendo bien, entonces sienten que no pueden permitir que el hijo sufra por ningún motivo. La madre que está con culpa siente que si el hijo sufre, es por culpa de ella", explica Molina.

La madre que genera cambios:
Es la madre que está consciente de que no quiere seguir el modelo antiguo de madre omnipotente y que aspira a desarrollarse como persona en otros ámbitos. Su conflicto es que quiere tener una participación en la sociedad, pero aún no sabe cómo lo va a hacer para cuidar su casa al mismo tiempo. Al buscar nuevas formas de expresarse y de autovalidarse, esta madre genera una crisis que lleva al establecimiento de nuevos acuerdos de parentalidad y convivencia en la pareja o, en el peor de los casos, a un quiebre.

Según María Elisa Molina, esta madre tiene la ventaja de poder presentarle a sus hijos una visión del mundo en transformación. 'Es una madre que incorpora la reflexión en la relación con sus hijos. No trae verdades ya editadas, sino que construye la realidad con el hijo y también aprende de las necesidades que el hijo le va presentando, porque ella no tiene todas las respuestas'.

La madre frustrada:
Es la madre que se somete al antiguo modelo de maternidad aunque éste no le acomode. Es la mamá perfecta, la que no cuestiona los cánones, sigue a cargo del ámbito privado y pone toda su autovaloración en la maternidad. Generalmente, no cuestiona el modelo tradicional, porque perder esa fuente de valoración la angustia mucho. También puede que se mantenga en ese rol exclusivo de madre porque siente, culturalmente, que es una obligación y no vive su opción en libertad. El riesgo de estas mujeres en la sociedad actual es que se encuentren algún día sin tareas, porque la organización social es tal que las responsabilidades parentales son más compartidas (por la iglesia, los colegios, los scouts, etc...). También puede pasar que se sientan poco valoradas por esta sociedad, que destaca cada vez más a las mujeres que se realizan en el ámbito público.

La madre depresiva:
Al incorporarse de manera más determinante al ámbito público de la sociedad, las madres se enfrentan a nuevos desafíos. Ahora no sólo tienen que ser buenas madres, sino que también son profesionales que tienen que competir, y las exigencias se van sumando hasta que se sienten sobrepasadas. 'Ella entra a un mundo en el cual tiene que jugársela para tener un lugar y así todas las alternativas que se le van presentando exigen que desarrolle nuevas competencias que no tenía; eso puede generarle trastornos de distintos tipos y llevarla a la depresión cuando siente que no se la puede', explica María Elisa Molina.

Fuente: Revista Ya. El Mercurio. Daniela Mohor W

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2007/08/26

En defensa de los padres


Pobres padres. Desde que la psicología se puso de moda empezaron a culparlos por todo. No es de extrañar, entonces, que siempre anden estresados. A cada rato un artículo en internet, periódico o revista les recuerda todo lo que están haciendo mal o podrían hacer mejor. Y basta que uno de sus hijos tenga un problema, se angustie, exprese un temor o no se ajuste a alguna norma, para que se sientan un fracaso. Cuando los niños son chicos, los padres se desviven por satisfacer todas sus demandas con tal de evitarles una frustración.
A medida que van creciendo, los problemas tienden a aumentar junto con la talla y el peso; requiriendo de más tino, más paciencia, más gastos y más comunicación. Si en el siglo pasado se idealizó al "buen hijo", preocupado y custodio de sus padres, en nuestros tiempos la balanza se dio vuelta radicalmente. Hoy en día lo que cuenta son los deberes de los padres y los derechos de los hijos. A los "buenos padres" se les exige sentirse responsables de la conducta, los sueños, la felicidad y el alimento de los hijos desde que nacen... hasta siempre. Y sin esperar mucho a cambio

Como no se habla de las consecuencias emocionales que los hijos tienen en sus padres, se da por sentado que ser padre siempre es un placer. Pocos se atreven a hablar, sin sentirse culpables, de los sinsabores y aflicciones que este vínculo también puede provocar. La dificultad para reconocer que la influencia en la salud mental de padres e hijos es recíproca, ha contribuido a transformar en inconfesable cualquier desencanto de los progenitores con sus roles y deberes. Dicho en otras palabras, los padres afectan la psiquis de los hijos, pero ésta es una relación en ambas direcciones. Porque los hijos también influyen e impactan en la salud mental de los padres.

Hace bien decirlo en voz alta: a veces los hijos duelen. Por ejemplo, cuando ponen malas caras o son desagradables o antipáticos; cuando son demandantes o exigentes; cuando no hacen nada por ellos mismos y se enferman, o hacen exactamente lo contrario de lo que les conviene o no escuchan; cuando se hacen daño a sí mismos o a los demás y no aceptan ayuda; cuando no reportan satisfacciones, sino puros dolores de cabeza; cuando andan en malos pasos o malas juntas o se emborrachan o se drogan; cuando son irresponsables o inconstantes; cuando son maleducados o insolentes; cuando son orgullosos, soberbios o displicentes; cuando son aprovechadores o desagradecidos; cuando dan por sentado el afecto y no lo corresponden, o son incapaces de reconocer todo lo que reciben; cuando sólo piden y son poco generosos, o cuando dan y después pasan la cuenta; cuando son distantes o indiferentes; cuando son descontrolados y se pelean con todos y contra todo; cuando son utilitarios, insensibles o egocéntricos; cuando someten a sus padres a desaires, agravios o humillaciones; cuando cuestionan o descalifican o no perdonan, o cuando son rencorosos y enrostran resentimientos del pasado como jueces implacables; cuando se alejan de los padres a medida que éstos envejecen y los dejan solos, o cuando entre varios son incapaces de procurarle el sustento a quien un día los alimentó a todos. En síntesis, cuando pierden el rumbo o se ponen insoportables o no crecen nunca o son injustos o ingratos o malagradecidos o hirientes o hacen sufrir o causan pena.

En fin, los padres no siempre tienen la culpa de todo. Con sus virtudes y flaquezas, al igual que todos los seres humanos, necesitan de amor, respeto, reciprocidad y cuidado. Y les duele mucho cuando se sienten rechazados. Por eso, es importante entender que a veces... de vez en cuando... ocasionalmente... o, por lo menos, a ratos... el infierno se llena no sólo de padres, sino también de hijos.
Fuente: Revista El Sábado. El Mercurio. Eugenia Weinstein


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Cómo viven los hombres el embarazo


Sorprendido, extrañado, completamente asombrado. Así dice Rafael Gumucio que se sienten los hombres cuando reciben la noticia del embarazo de su mujer. Eso es al principio. Luego, muy solos, porque finalmente esos nueve meses de espera es algo que sólo ellas realmente experimentan. "Podemos vivir la ilusión de colaborar, ir a clases de parto y respirar al ritmo de ella en el parto, discutir de cochecitos y mudadores, hacer yoga, o leer aterrantes libros de consejos paternos, pero nada quita el hecho de que el acto más importante de nuestras vidas se hace a escondidas, lejos de nuestra vista, manos, vientre, que lo hace ella, casi a solas".
Hay una sola pregunta que el marido o el novio de una mujer embarazada no puede responder. Es justamente la pregunta que con más insistencia se le hace una y otra vez: ¿Qué sientes exactamente? ¿Qué tipo de alegría o de perplejidad despierta en ti el embarazo, ese embarazo que otra persona lleva en el cuerpo?

Si el niño o la niña ha sido, como en mi caso, altamente deseado, si es fruto de un acto de amor, si es de alguna manera su propia existencia fetal una promesa de felicidad futura, parece evidente que la respuesta no puede ser otra que: 'Estoy feliz'. Pero esa innegable felicidad no se parece casi nunca a la de la mujer que a tu lado va llevando –con una creciente sonrisa y una cada vez más paradójica libertad–, un peso cada vez mayor, un calor cada vez más ahogante, además de prohibiciones alimentarias, medicinales o deportivas.

Si un hombre cometiera la imprudencia de ser completamente sincero justo cuando no hay que serlo, le diría al que le pregunta ¿Cómo se siente? Que se siente, ante todo, sorprendido, extrañado, completamente asombrado. Acto seguido, con una sonrisa que suavemente se esconde y se apaga –que como un rayo de luna que entre las nubes vuelve a brillar sobre la laguna–, diría que se siente solo, que nunca en su vida se ha sentido con tanta compañía tan solo.

Un amigo que se va
Los hombres se casan, se emparejan para no estar tan solos. Los años te enseñan a golpes a no espantarte ya con las diferencias que te separan de las mujeres, a no luchar contra ellas, a comprender que hay en ellas una angustia ante la muerte, unas absolutas ganas de vivir que se parecen a las tuyas. Aprendes a apreciar esa diferencia, a necesitarla, como esos generales que consultan incluso a sus enemigos porque en ellos encuentran una luz distinta con qué comprender y apreciar la batalla. Después de pelear contra las mujeres, después de rendirse antes ellas (dos posiciones igualmente estériles), se aprende simplemente a ser su vecino, como esos hermanos que los indios o los gitanos se llevaron y vuelven a la casa hablando otra lengua, y comiendo el pan de otra manera, pero en quien sigues reconociendo tu sangre y tus recuerdos. Aprendes a construir con la esposa, o la novia, una sociedad en que cada cual se especializa en un área en la que sabiamente el otro no se inmiscuye. Un siglo de feminismo ha ido, por lo demás, derribando las paredes que nos dividían convirtiendo la identidad sexual en un gigantesco loft, más amplio y moderno, pero también menos privado y más difícil de calefaccionar que el vetusto apartamento antiguo, lleno de muros y closets.

Por un breve momento, los hombres comprensivos y modernos - los asesinos de mujeres son más realistas y ni siquiera lo intentan- pensamos haber superado el miedo ante ese abismo que las mujeres llevan en el centro del cuerpo. Pensamos haber encontrado un compañero de ruta del que no comprendemos todo, pero que a grandes rasgos camina con nosotros hacia el mismo lado. Hasta que, en un gesto de suprema amistad, decidimos juntos emprender la riesgosa tarea de prolongar en el tiempo esta alianza, de transformar - quien sabe por qué tipo de magia- esa complicidad en un nuevo ser que va a ser un poco ella y un poco tú, y ninguno de los dos totalmente. La mujer se embaraza, y toda ilusión de compartir las cosas a medias, se acaba. El feto es suyo y completamente suyo, el dolor, el placer, la alegría y hasta el miedo es de ella y sólo de ella. En el enorme círculo de la vida te convierte en un objeto cuadrado, o rectángulo, que no calza del todo, pero que es al mismo tiempo parte esencial de un proceso que no entiende, que está condenado a no entender.

El embarazo nos recuerda a los hombres el final de la infancia. Los niños jugaban juntos en el patio, o en una calle sin salida, que tenía la ilusión de ser parte de un mismo cuerpo, de tener los mismos intereses, de no separarse nunca más. Luego uno de los niños prefiere mirar a las niñas que las marcas de los autos, otro prefiere leer que jugar al fútbol, otros te abandonan en la fiesta y se van a besar una niña. Los juegos ya no van a ser de todos, ya cada cual por su lado va a jugar su propia pichanga. La infancia se acabó, o peor aún, la infancia se murió. Probamos entonces con la soledad primera, la muerte segura, la del ser que éramos con los otros, que éramos todos juntos y que ya no existe, que es ahora la burla de los adolescentes que fuman, de las niñas que no te miran. El desabrigado mundo en que todos se salvan por su cuenta ha fijado sus reglas, y el niño solo con la pelota, en el portal de su casa, se sabe solo de una nueva manera, marcado por esta primera, por esta primaria soledad del fin de juego.

Emociones parecidas, mezcladas con la alegría y el orgullo de ser macho y haber sido capaz de procrear, siente el padre al ver la primera ecografía. Ya el juego no va a ser de los dos, ya otro, el niño que se supone viene al mundo justamente a jugar, convertirá todo en serio, en definitivo, en verdadero. Mirando flotar a tu hijo en la ecografía, viendo su columna vertebral despegarse y destacarse en medio de las aguas informes, por primera vez eres tú completamente macho - es decir solo- y ella completamente hembra, es decir viva, doblemente y para siempre, viva.

La metamorfosis
Podemos el resto del tiempo jugar a ser iguales, pero por nueves meses (nueve meses que en el fondo son el símbolo de toda una eternidad) no tenemos los hombres y las mujeres nada que ver. La verdadera diferencia entre los sexos, la verdadera identidad femenina empieza con el embarazo, ni un minuto antes, ni un segundo después. Un travesti puede convincentemente cumplir con casi todos los atributos de una mujer, tanto como una mujer puede manejar camiones, pelear en el barro y escupir en un concierto punk. Nuestros disfraces son intercambiables, nuestras pieles son tatuables y transformables. Tenemos mujeres y hombres dos piernas, dos brazos, y dos ojos y ganas y horrores parecidos. Nuestra única diferencia de fondo empieza debajo de la piel, y se puede resumir en una simple cuestión de porcentaje. Mientras en el hombre el porcentaje de órganos y células que tienen como función la reproducción es menor y se concentra debajo de nuestro vientre, en las mujeres la reproducción, la seducción, el sexo, pero también el embarazo y la lactancia, cubre casi todas las partes de su cuerpo. Cuando un hombre engendra, sólo una parte de su cuerpo, una parte que intenta escindirse de él, está involucrada en el juego. Cuando una mujer se embaraza, otro cuerpo, una serie de órganos, una verdadera red de mecanismos complejos se activan y toman sentido. Como un mago va sacando la mujer de su cuerpo espacios que no existían antes, válvulas invisibles, tamaños y colores provisorios que parecen de pronto llevar siglos ahí.

El intento de comprender esta nueva complejidad es inútil. Las mujeres ni siquiera lo intentan, se dejan adormecer, llevar por este accidente que las explica, que les muestra cada día nuevas habitaciones de sí mismas clausuradas y escondidas. Ocupadas en explorarse, el hombre se queda en el umbral de la mansión.

La envidia del útero
Sigmund Freud construyó toda una frágil teoría en torno a la envidia que las mujeres (y según Woody Allen, también algunos hombres) sienten por el pene. Tengo la impresión de que esta teoría, como todas las de Freud, asombrosamente convincente en su pluma, tiene poco que hacer en un mundo en que el poder absoluto del hombre y sus mitos han dejado de ser una realidad tan apremiante y opresiva como la vienesa de finales del siglo XIX. La envidia de la mujer por el pene es una idea provisoria e imprecisa, sobre todo si se la compara con la envidia que sentimos los hombres ante la mujer que engendra.

Morir, comer, dormir, todo eso los machos lo podemos hacer solos, todo eso depende de nosotros. Engendrar, es decir, vivir más allá de la muerte, entregar identidad, empujar más allá de la frontera de nuestra muerte nuestro material genético, en eso tan esencial somos secundarios espectadores, misteriosos depositarios de un milagro del que no comprendemos casi nada.

Engendrar, fabricar vida, multiplicar a la tribu, lo tenemos que hacer con una mujer, eso lo tiene que hacer una mujer. Podemos vivir la ilusión de colaborar, ir a clases de parto y respirar al ritmo de ella en el parto, discutir de cochecitos y mudadores, hacer yoga, o leer aterrantes libros de consejos paternos; nada quita el hecho de que el acto más importante de nuestras vidas se hace a escondidas, lejos de nuestra vista; que lo hace ella, y casi a solas.

La literatura, la música, la poesía, y hasta la política son formas para que los hombres finjamos estar embarazados. Una manera de vivir la experiencia de engendrar, de esperar, de marearse, de sonreír en medio del dolor. Porque llama la atención cómo en todas las ramas del arte, de la religión, de la creación, que los hombres reproduzcamos hasta los más ínfimos síntomas del embarazo. El malestar en los primeros tiempos –compensado por la ilusión–, y después, en la mitad de la espera, esa extraña plenitud física y calma irracional que las mujeres sienten a los seis meses. Y al final, de nuevo la incomodidad y el miedo, y luego el dolor de parto que se olvida rápido y luego la criatura; un partido político, una novela, una sinfonía, un cuadro que se esfuerza en los primeros minutos en parecerse al padre, para luego amamantar de nuestro pecho y volver a ser nuestro y sólo nuestro.

Mediante distintos mecanismos complejos logramos los escritores, los inventores, los creadores de todo tipo, reproducir este ciclo natural que una mujer embarazada vive como si fuese lo más normal del mundo. Nos enseñan estas mujeres embarazadas, que con una sonrisa se convierten en lo que se supone más odiaban ser (una gorda enorme), que nuestra única manera de huir de la muerte, de volvernos eternos, es metamorfosearnos, convertirnos en otro ser. Ese otro ser del que las mujeres tienen la llave, y sienten antes que nadie las patadas y los acomodos. Ese nuevo ser que es de alguna forma ella, ella antes de ser ellos, antes de ser tú también, la línea de sombra - como llama a Conrad el paso de la juventud a la madurez- que no es otra que el cordón umbilical.

Fuente: Revista YA. El Mercurio. Rafael Gumucio

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2007/08/06

Sólo dos cereales son saludables en niveles de azúcar, sal y grasas

Altas concentraciones de grasas, azúcar y sal fueron denunciadas para la gran mayoría de los cereales para el desayuno que compran los chilenos, en un estudio realizado por la Organización de Consumidores y Usuarios (Odecu). De todas las marcas analizadas, sólo dos pueden ser consideradas como saludables según el informe, que abarcó desde las marcas orientadas al público infantil hasta los productos "light" o "diet".

Las únicas marcas que sí pasaron el análisis -formulado sobre la norma inglesa en la materia, ya que en Chile no existe legislación al respecto- fueron las avenas tradicionales marca "Quaker" y "Selecta". Todas las 48 marcas restantes obtuvieron reparos.

Por ejemplo, el estudio reveló que el 46% del total de una caja de cereales para el desayuno "Froot Loops" de Kellog's corresponde a azúcar.

Asimismo, La mayor cantidad de sal corresponde a los Corn Flakes de Kelloggs, que tiene 1.100 mg de sodio (sal) por cada 100 gramos del producto. Esto equivale a casi tres gramos de sal por cada 100 gramos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda en adultos un consumo de dos gramos diarios de sal, por lo que con 100 gramos de este producto se estaría superando ese indicador.


Falta de información
Otra alerta hecha por Odecu es que 15 de las 50 marcas analizadas no informan en sus envases el contenido de ácidos grasos trans, ácidos grasos insaturados que se forman cuando los aceites vegetales se procesan y se transforman en más sólidos o en un líquido más estable, en un proceso llamado "hidrogenación".

Según la Odecu, todos estos indicadores no son saludables. "Hay evidencia considerable de que la sal en los niños incrementa el riesgo de hipertensión arterial en etapas posteriores de la vida, lo que es uno de los principales factores de riesgo de infarto al corazón y cerebral", establece el estudio. Esto es reafirmado por el nefrólogo y académico de la Universidad de Chile, Francisco Cano, quien ha estudiado en detalle la hipertensión arterial primaria en menores: "En Chile la estimación habla que hay 200 mil niños con hipertensión arterial primaria, y mucho de eso tiene relación con los hábitos alimentiarios, a lo que no contribuyen estos resultados (del estudio)" afirma el experto.

Para la Odecu, "los cereales no son más que golosinas hechas en base a cereal, pero al consumidor se les presenta con la connotación de ser productos saludables. Y este estudio demuestra que no lo son".

La organización hizo hace dos años el mismo estudio, por lo que la versión 2007 buscaba revelar algún grado de cambio en la composición de estos alimentos. Luego de plantear que los productos no eran saludables, las grandes marcas de esta industria se comprometieron a aumentar la cantidad de fibra dietética presente en estos alimentos. En esa oportunidad, Nestlé dijo estar trabajando en mejorar la calidad de los cereales y que estaba elaborando una línea de productos bajos en azúcar, mientras que Kellogs nunca acusó recibo del estudio de 2005. En tanto, Líder informó que se aprestaban a rotular el azúcar en sus productos y que bajarían los porcentajes de azúcar, sal y grasas.

Sin embargo, el nuevo estudio de Odecu revela que la situación continúa siendo deficiente.

Fuente: El Mercurio

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2007/08/05

Expertos promueven la lactancia materna en la primera hora de vida del recién nacido

Amamantar al recién nacido durante la primera hora de vida tiene beneficios que van mucho más allá del apego madre-hijo. La lactancia temprana provee calostro (la primera leche), que protege contra infecciones y sirve a la guagua como su primera inmunización. Además, es rico en ciertas vitaminas y minerales que favorecen su desarrollo.

Por estas razones es que este año la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha incluido esta recomendación como lema principal de su Semana de la Lactancia Materna que, como en la última década, se desarrolla los primeros siete días de agosto.

Asimismo, la OMS ha puesto énfasis en la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses, ya que está comprobado que, junto a la lactancia dentro de la primera hora de vida, puede prevenir la muerte de más de un millón de recién nacidos al año, sobre todo en países de escasos recursos de África y Latinoamérica.


La hora inicial
Diversos estudios han demostrado los beneficios de amamantar al niño en su primera hora de vida. "Se ha visto que en ese lapso el niño se encuentra en un estado de alerta tranquila donde se dan las condiciones óptimas para que su primera experiencia oral sea el pecho de su mamá", explica la doctora Verónica Valdés, pediatra del Depto. de Medicina Familiar de la U. Católica.

La experta agrega que para producir el apego y favorecer la lactancia en la primera hora, apenas nace la guagua ésta se debe poner sobre la madre para que haya un contacto de piel con piel. "Los primeros 45 minutos ambas se conocen y la madre coloniza al niño con sus gérmenes. Entre los 45 y 50 minutos a la guagua le da hambre y espontáneamente va a encontrar el pecho de su madre".

El calostro, una leche especial de color amarillento y de consistencia más densa y pegajosa, se produce durante los primeros días del amamantamiento, es rico en células, anticuerpos y otras proteínas protectoras del sistema inmune de la guagua, lo que la protege de las infecciones.

También posee ciertos componentes que ayudan a la maduración del sistema digestivo del recién nacido y que favorecen el movimiento intestinal, de manera que el organismo elimine rápidamente el meconio (las primeras heces) y sustancias que producen ictericia.

Además, posee hormonas que regulan la glicemia (azúcar en la sangre) en los primeros días de vida, y es rico en vitamina A, que ayuda a proteger los ojos y reducir infecciones.

La doctora Valdés agrega que "amamantar en la primera hora facilita al bebé aprender a succionar, reduce el riesgo de que se agrieten los pezones y se logra una lactancia más exitosa".

Por otra parte, la madre libera oxitocinas, lo que ayuda a contraer el útero, reduciendo así la hemorragia.

Debido a todos los beneficios de amamantar durante la primera hora, la doctora Valdés dice que los padres que esperan un hijo y quieren que se produzca esta instancia "debieran hacérselo saber al equipo de salud y, si es necesario, exigirlo, pues es un derecho del niño y de la mamá si no hay complicaciones del parto o del bebé que lo impidan".

Los beneficios se prolongarán con la lactancia exclusiva en los primeros meses. Ésta reduce la morbilidad y los costos de atención de salud por diarrea, infecciones respiratorias agudas, infecciones de oído e, incluso, algunos cánceres infantiles.

Asimismo, nuevos estudios se han centrado en los beneficios de la lactancia para prevenir, a largo plazo, condiciones crónicas como la obesidad, la diabetes tipo 1, la colitis ulcerosa, así como para favorecer un coeficiente intelectual más alto en el niño.

Amamantar también disminuye para la madre el riesgo de cáncer de mama y de ovario.

Buenos indicadores
Si bien en términos de supervivencia infantil Chile tiene uno de los mejores indicadores de la región, las recomendaciones de la OMS ya están siendo incorporadas en el país.

"Es una instancia que nos interesa respaldar, ya que favorece el desarrollo de los niños y da bienestar a la madre", dice el doctor René Castro, encargado del Programa de Salud de la Mujer del Ministerio de Salud y miembro de la Comisión Nacional de Fomento de la Lactancia Materna (Conalma).

La próxima semana se llevará a cabo una reunión nacional para reforzar las estrategias implementadas hasta ahora en el país.

Precisamente, dentro del modelo de "atención humanizada del parto" que se está introduciendo a nivel público y privado, se garantizan la analgesia del parto y el apego temprano. "La idea es que se entregue el recién nacido a la madre en cuanto nace, dentro de la primera media hora, y, si es posible en ese momento, que se le dé pecho materno", precisa el doctor Castro.

Estrategias de fomento en Chile
Además de incentivar el parto humanizado, donde se produce un contacto inmediato de la madre con su hijo que favorece la lactancia en la primera hora, en Chile se están promoviendo al menos tres iniciativas legales que contribuirán a mejorar las condiciones para que las madres amamanten a sus hijos.

Éstas son promovidas por el programa Chile Crece Contigo, e incluyen asegurar a las madres trabajadoras el derecho a dar alimento a sus hijos menores de 2 años a lo menos una hora al día en cualquier momento dentro de la jornada laboral; que las madres puedan traspasar hasta las tres primeras semanas del descanso y subsidio prenatal al posnatal y, en los casos de parto prematuro, traspaso al posnatal de los días que no se usaron del prenatal.

Por su parte, el diputado Enrique Accorsi señala que seguirá insistiendo en su iniciativa de extender el posnatal para asegurar una lactancia exclusiva más prolongada. Sin embargo, dice, "pese a que tenemos un apoyo transversal en la Cámara, de la ciudadanía y la Sociedad Chilena de Pediatría, no hemos llegado a entendimiento con el Ministerio de Hacienda".

Por otra parte, tanto la UNICEF como Chile Crece Contigo están llevando a cabo programas para fomentar la lactancia materna en consultorios, hospitales y salas cuna del país. En tanto, el Minsal está programando una campaña comunicacional para promover la lactancia materna temprana y en los primeros meses de vida.

EN INTERNET
Liga de Lactancia Materna:
www.lalecheleague.org

Fuente: El Mercurio

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El 59% de los niños se considera feliz


Optimista es el estado de ánimo de los niños santiaguinos, según una encuesta divulgada por la Fundación Futuro (Chile). El estudio "El pulso de los niños", que por segunda vez realiza la fundación, reveló que el 59% de los 300 menores de 8 a 14 años encuestados telefónicamente se califica de "feliz" o "muy feliz".

El 43% considera que la situación política va a ser mejor dentro de un año; 48% cree que el desempeño de la presidenta Bachelet ha sido bueno, en comparación con el 15% que lo considera malo. Y al poner nota a la educación, el promedio es un 6,3. "Tal vez por su corta edad lo ven con buena voluntad y optimismo, aunque la PSU y las pruebas internacionales muestran lo contrario", comentó Sebastián Piñera, al lanzar la encuesta de la fundación que preside.

A su juicio, los mayores problemas o desafíos que enfrenta el país son la delincuencia, las drogas, la pobreza y el medio ambiente. Comparando con la encuesta que se hizo en 2003, se observa un alza en la preocupación por la delincuencia y por el medio ambiente (ver infografía).

Los niños además pusieron nota a la seguridad de su barrio (promedio 5,0) e hicieron análisis deportivo: a la selección Sub-20 le pusieron un 6,5 y a la selección adulta un pobre 4,9.

Finalmente, aprovecharon de darle algunos consejos a la presidenta. El 15% le pidió que mejore el Transantiago y luego empataron en tres sugerencias: que mejore el país, que ayude a los pobres y que elimine la delincuencia, todas con 13%.

Algunos consejos seleccionados fueron: "Que no deje a los presos libres tan rápido", "que cambie a los ministros que no lo hacen bien", "que haga cosas por el fútbol femenino", "que sea más estricta con los jueces" y "que nunca se rinda".

Fuente: El Mercurio

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2007/07/13

Recomendaciones para tener un bebé saludable

Tener un período gestacional sano y sin dificultades es el deseo de toda mujer que va a ser madre. Disminuir la morbilidad y mortalidad materno/fetal y prevenir posibles alteraciones funcionales o malformaciones del feto, requiere de un cuidado proceso que se inicia al momento de optar por la maternidad y que incluye el análisis de las condiciones previas de ambos progenitores, el control de patologías pre existentes, la adopción de buenos hábitos y un continuo seguimiento.

La doctora Arlette Adauy, ginecóloga y docente de la Escuela de Medicina de la Universidad Andrés Bello, explica que previo a la concepción es recomendable identificar factores de riesgo, conforme a las enfermedades preexistentes que tanto la mujer como su pareja puedan padecer. En este punto, se analizan posibles enfermedades hereditarias o crónicas como hipertensión arterial, patologías cardiológicas, obesidad y neuropatías. Asimismo, se explora respecto de la exposición a agentes físicos, químicos, tratamientos medicamentosos anteriores; abortos previos o problemas gestacionales.

"En algunos casos se compensan cardiopatías, se corrigen alteraciones intestinales como el estreñimiento y hemorroides, ya que el embarazo promueve la constipación y dificulta la circulación hemorroidal", detalla la doctora Adauy.

Asimismo, se realiza una valoración nutricional destinada a adecuar el peso de la mujer y recomendarle una dieta equilibrada. De esta manera, se puede suplir a tiempo cualquier déficit nutricional que derive en anemia o bien evitar un exceso de vitamina A. "Toda mujer que desee la gestación debe ser complementada preconcepcionalmente con ingesta de ácido fólico, para reducir en el feto el riesgo de defectos abiertos del tubo neural", afirma la especialista.

Detectar problemas psicológicos y alcanzar el equilibrio mental de la pareja también contribuye a un normal desarrollo gestacional.

Durante el embarazo, se recomienda mantener hábitos saludables:
-Desarrollar una vida tranquila, con actividad cotidiana habitual y ritmo de trabajo adecuados, siempre evitando esfuerzos físicos, posturas forzadas, excesivos desplazamientos o ambientes nocivos.

-Descansar diariamente 6 a 8 horas de sueño y hasta 10 horas distribuidas a lo largo del día. En el embarazo hay más tendencia a la somnolencia por insuficiencia suprarrenal relativa. A partir de la segunda mitad el embarazo se debe descansar siempre en posición decúbito lateral (lado).

-Evitar el deporte de competición, pero realizar paseos diarios, ejercicios de mantenimiento y natación.

-Correcta higiene personal: Ducha diaria, hidratación de la piel, cuidado con la higiene dental (cepillado frecuente evitando lesionar las encías).

-Es recomendable una dieta rica en fibras y residuos para evitar el estreñimiento.
-Cuidar la circulación de retorno de miembros inferiores: Evitar estar de pie por mucho tiempo, sentarse con piernas cruzadas y el uso de medias o calcetines ajustados.

-Es recomendable usar vestidos holgados y zapatos cómodos, sin tacón o planos.
-Relaciones sexuales no están contraindicadas, excepto cuando exista sangrado. Deben evitarse posiciones en que la gestante se vea comprimida.

-Evitar el consumo de alcohol, tabaco y drogas. Siempre consultar con el médico antes de tomar cualquier medicamento.

-Evitar el riesgo infeccioso: No consumir carne cruda, poco cocinada o patés.
-Desinfectar la verdura y frutas que se consuman crudas. Evitar el contacto con niños que presenten procesos eruptivos o exantemas.

Fuente: El Llanquihue

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Déficit Atencional. Breve acercamiento

- María José, ¿tienes tarea de matemáticas?
- No sé .
- Tráeme el libro para revisarlo.
- No lo traje…
- Entonces tu cuaderno.
- Se me quedó debajo del banco…

Así podrían seguir las respuestas de M. José frente a muchas situaciones similares. ¿Cuáles son las conductas que nos deben alertar como padres frente a un supuesto Déficit Atencional?

Pierden las cosas, son impulsivos, (les cuesta mucho esperar, pueden hacer o decir cosas inapropiadas en un determinado momento); son demandantes, les cuesta comenzar y terminar una tarea , conversan bastante y se mueven constantemente en su sitio o fuera de él, (mueven manos y pies), les resulta difícil organizarse. El hacerse un plan de acción para llevar a buen término una tarea, el concentrarse en una actividad y no distribuir su atención en otros estímulos ambientales es lo más notorio en los niños con D.A. Les resulta fácil concentrarse en una actividad de su interés, pero cuando deben concentrarse deliberada y conscientemente en una actividad o aprender algo nuevo, no lo logran.

Estás son algunas preguntas frecuentes de los padres ante la duda de tener un hijo con D.A.:

¿Cómo diferencio las conductas de un niño con D.A de otro que es simplemente más olvidadizo o inquieto?
Las conductas descritas deben ser permanentes en el tiempo y se deben observar tanto en el colegio como fuera de él. Se debe descartar dificultades emocionales o de otro tipo cuyos síntomas se asemejen a los ya descritos.

¿Desde qué edad puedo comenzar a observar los síntomas de un D.A?.
Cuando es muy evidente, desde antes de su ingreso a 1° básico.

¿A quién puedo recurrir para ayudar a mi hijo?
Es necesario en primer lugar tener un diagnóstico claro de las dificultades del niño y verificar con un equipo multidisciplinario si efectivamente estamos frente a un D.A.

¿Quienes forman este equipo?
Profesores, neurólogo, psicopedagoga y psicóloga como base, los que deben tener una constante comunicación entre ellos y la familia.

¿Deben estar presentes todas estas características?
No necesariamente. La hiperactividad puede estar ausente y esto hace en muchos casos más tardía la detección de un D.A ya que se observa un niño tranquilo que no llama la atención, como un niño con hiperactividad.

¿Se pasa con el tiempo?
El D.A tiene por definición una base biológica, por lo que es una característica que los acompañará siempre, pero que según como se enfrente y se trabaje durante su vida escolar fundamentalmente, el niño(a) encontrará las estrategias necesarias para controlar su conducta y desarrollar las fortalezas que hay en él para salir adelante.

¿Tienen una inteligencia inferior?
No. Todo lo contrario, es común encontrar un coeficiente superior en los niños con D.A. Hay personajes que han hecho importantes aportes a nuestro mundo que son portadores de un D.A.

¿Cómo lo ayudo en la casa?
Se sugiere apoyar en los siguientes aspectos:

1. Organización: En común acuerdo con el niño es importante definir horarios de trabajo y descanso, orden en que se realizarán las actividades según un criterio acordado, tiempo para cada una (breves, que dependerán de cada niño, en general no más de 15 a 20 minutos), lugar donde realizará el trabajo y donde guardará sus libros, cuadernos y útiles.

2. Concentración: Si queremos exigirle concentración debemos ser criteriosos y pedirle tiempos breves de trabajo, ayudarnos de un reloj que él pueda tener a su alcance para poder autocontrolar su tiempo de concentración. Se sugiere comenzar con una tarea liviana para luego seguir con una más dificultosa y terminar con una liviana o que el niño sienta que le resulta fácil o agradable.

3. Impulsividad: El no atender inmediatamente a sus demandas es un buen ejercicios para que aprenda a esperar manejando su frustración (no contestar a una pregunta cuando la hace mientras estamos conversando con el hermano u otro adulto, por ejemplo).

En general es importante siempre resaltar en ellos todas sus fortalezas, éxitos y las conductas positivas que tengan en cualquier momento, no solamente en una situación de aprendizaje, para así cuidar su autoestima, aspecto muy importante en el desarrollo de cualquier niño.

Fuente: Todo Niños

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¿Tu hijo te pidió un celular de regalo?

El celular es un avance tecnológico que nos permite mayores posibilidades para actuar en la medida en que nos mantenemos en contacto con quienes tenemos una relación de colaboración frente a nuestras tareas cotidianas. Nos sentimos más confiados al saber que contamos con otros a la hora de enfrentar dificultades frente a nuestros desafíos.

El reconocer lo que deseamos y responsabilizarnos por llevarlo a cabo, la confianza en nosotros mismos para enfrentar los desafíos que eso implica, son aspectos fundamentales a desarrollar en el proceso de construir una identidad propia, logro del desarrollo de la persona que se alcanza al fin de la adolescencia.

Durante la etapa escolar, la meta es lograr la capacidad de ser competente en el actuar, lo que dará lugar a un grado de autonomía y confianza que permitirá el desarrollo de una identidad propia.

En esta etapa los niños afianzan la incorporación de los valores y modos de enfrentar la realidad que observan en sus padres y adultos significativos. Esto les permite actuar, aunque ellos no estén presentes. Después, durante la adolescencia, a través de un proceso de cuestionamiento de estos modelos, ellos elegirán lo que harán propio y lo que no. Pero el ingreso a la escuela supone que el niño ya ha logrado cierto grado de independencia afectiva y práctica respecto a sus padres que le permita tolerar su ausencia durante ciertos periodos, llevar a cabo ciertas tareas y enfrentar algunas situaciones solo.

Si el teléfono celular es un instrumento que puede ampliar nuestro rango de acción y el tener acceso a él nos permite confiar en que, si lo necesitamos, alguien nos puede ayudar, cabe preguntarse si su uso entre los niños en etapa escolar favorece el logro progresivo de esta competencia en el actuar. Es decir, si favorece el desarrollo de la capacidad de actuar a partir de la incorporación de los modelos parentales, en lugar de depender de su presencia concreta para llevar a cabo lo que se proponen.

En efecto, el ingreso a la enseñanza básica enfatiza el desafío para el niño de lograr mayor independencia en sus relaciones sociales y responsabilidad en sus tareas. Junto a la alegría que encuentra al compartir con otros niños de su edad, se enfrenta a la angustia de experimentar sus primeros conflictos interpersonales y las dificultades para la realización de sus propósitos sin la presencia segurizante de sus padres. Entonces se pone de manifiesto el grado de capacidad que ha alcanzado para tolerar la frustración y para adaptarse a las reglas que el sistema escolar demanda a los niños.

Si el niño no logra adaptarse al sistema escolar, es necesario que los adultos significativos se preocupen de esta dificultad de su hijo para tolerar la frustración, estar separado de los padres y desenvolverse con cierta autonomía.

El ingreso a la escuela también supone un desafío para los padres, el de ir aceptando que sus hijos paulatinamente los necesiten menos y que se relacionen con otras personas para realizar sus tareas y enfrentar sus dificultades. Al mismo tiempo que deben seguir sosteniéndolos afectivamente en las ocasiones que lo requieran, ayudándolos a reencontrar la seguridad en sí mismos cuando debido a un fracaso transitorio parecen haberla perdido. Esto supone que los padres, junto con la alegría de ver crecer a sus hijos, viven al mismo tiempo una pérdida, la sensación de que los hijos pequeños que los necesitaban a cada momento ya no están requiriéndolos con la misma frecuencia. Este proceso también puede presentar dificultades especiales.

Pero si las cosas van bien, el niño irá afianzando día a día un mayor dominio de sí mismo y manejo de los objetos, adquiriendo habilidades y pudiendo competir, perseverar, ambicionar.

En este proceso, podemos visualizar la función del teléfono celular imaginándonos que los sonidos codificados que se transmiten a través de las ondas electromagnéticas, cumplen el rol de un cordón umbilical invisible o del “tuto” de la infancia que permitía al niño tolerar la ausencia de su madre por un tiempo.

A partir de esta imagen podemos comprender mejor que el celular puede ayudar a que los padres sostengan a sus hijos, si lo usan como un auxilio transitorio para ellos.

Cuando la angustia o la duda en su capacidad paraliza al niño, el celular puede permitir a los padres acogerlo en su angustia y entregarle una guía para actuar desde una posición de confianza en sus capacidades Pero este auxilio de los padres debe ser transitorio e ir orientado a que el niño incorpore para sí mismo la forma de enfrentar el problema sugerida por los padres y que pueda usarla en el futuro.

Para lo que no debe usarse el celular es para servir como presencia permanente de los padres. Esto ocurre cuando deciden que ellos deben resolver los problemas y responder por las responsabilidades de sus hijos frente a sus compañeros y profesores tomando su lugar. Cuando los padres supervisan constantemente las actividades de sus hijos llamándolos con frecuencia cuando se encuentran en su espacio propio, que es la escuela, les están comunicando su duda respecto a sus capacidades de hacer las cosas por sí mismos y su dificultad para tolerar separarse de ellos. Lo cual favorece que los niños desarrollen un sentimiento de inferioridad respecto a su capacidad de ser competentes y una actitud pasiva frente a sus deseos. Es decir que el celular debe incorporarse al proceso de comunicación entre padres e hijos en un marco en que se respeten los espacios de cada uno, como un auxiliar que permite a los padres sostener momentáneamente a sus hijos para que, con esta ayuda, los niños encuentren la manera de resolver por sí mismos los desafíos que se les plantean en su desempeño en la escuela.

En fin, cabe tomar conciencia que el estar con el otro, aun cuando se trata de abordar un problema en conjunto, es lo que permite ir conociéndose a sí mismo a través del escuchar y expresarse frente a la otra persona. Y esto vale para ambos participantes en la comunicación, tanto los padres como los hijos. Esto significa que, cada vez que nos encontramos con un otro, lo que ocurre en un diálogo entre padres e hijo, esa experiencia nos cambia, nos va convirtiendo en las personas que vamos siendo, cada momento de comunicación es valioso para ir construyendo quienes seremos. Esto es así, más aún, en la comunicación entre padres e hijos en que el tiempo disponible va disminuyendo a medida que éstos últimos crecen.

Fuente: Todo Niños

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Malas influencias

¿Su hijo se comporta diferente?, ¿se ha vuelto hostil o violento con otros niños?, ¿no obedece a lo que usted le pide? Los amigos pueden influenciar negativamente a los niños, la mayoría soporta esta influencia y sucumbe a ella tarde o temprano. Aunque los padres no pueden proteger a sus hijos, hay ciertos pasos a seguir para aminorar su efecto.


Lo Que Los Padres Pueden Hacer
• Forje una relación cercana con sus hijos. Deberían forjar una relación cercana, honesta y franca. Los niños que tienen un vínculo cercano con sus padres suelen identificarse mejor y se esfuerzan para complacerlos. También suelen recurrir más a sus padres cuando se encuentran en problemas o tienen dificultades.

• Ayude a sus hijos a comprender la influencia de los amigos. Los niños estarán más capacitados para resistir malas influencias si tienen un mejor entendimiento del proceso y las emociones relacionadas con las presiones de las amistades.

• Realice actividades familiares con regularidad y frecuencia. Desde pequeños, sus hijos deberían participar en actividades familiares como paseos, caminatas en el parque o practicar deportes. Así tendrán más oportunidades para desarrollar una amistad con ellos. Los niños que pasan más tiempo con sus familias pueden resistir mejor las malas influencias.

• Apoye las amistades con modelos ejemplares. Promueva la amistad con niños de cualidades positivas, invitando a estos niños a jugar o a pasar el tiempo con la familia. También apoye a sus hijos para que participen en actividades de grupo (como boyscouts), los cuales requieren interacción con modelos ejemplares.

• Conozca a los amigos de sus hijos y a sus padres. Debe esforzarse en pasar algún tiempo con los amigos de sus hijos para conocerlos mejor. También debería conocer a los padres de los amigos de sus hijos: así puede ver si los amigos de sus hijos son buena influencia, y si las familias de los amigos comparten sus mismos valores y actitudes.

• Sepa siempre donde están sus hijos y lo que están haciendo. Cuando los niños están en casa, deben supervisar sus actividades. Cuando están fuera de casa, deben asegurarse de saber dónde están sus hijos, con quién están y qué están haciendo.

• No critique a los amigos de sus hijos. Cuando sus hijos tienen amigos que son mala influencia, no es bueno que los padres los critiquen. En muchos casos, los niños se ponen a la defensiva y continúan con tales amistades ya sea por lealtad o para rebelarse contra sus padres. En lugar de criticar, deben discutir ciertos aspectos de conducta o acciones.

• Trate de encontrar la razón y discútala. Los niños se dejan llevar por la presión de los amigos y desarrollan amistades con malos compañeros por muchas razones. Los padres deben tratar de encontrar los motivos y luego intentar resolver el problema (falta de confianza, timidez, sensación de abandono).

• Promueva una variedad de amistades. Apoye a sus hijos para que tengan muchos amigos diferentes, para que conozcan otros niños con distintas actitudes e ideas. Esto fomenta la individualidad y hace que los niños no se dejen llevar por presiones de ningún grupo.

• Apoye la individualidad e independencia. Los padres deben modelar y demostrar esta conducta. Los padres que resisten la presión de sus propios amigos, enseñan a sus hijos una invaluable lección.

• Enseñe firmeza, a hacer valer sus creencias. Esto se puede lograr por medio de la imitación, que requiere la práctica de diferentes respuestas a ciertas situaciones. Así le da oportunidad al niño de practicar decir "NO" a sus amigos. También pueden enseñarles a resolver problemas cuando los amigos los presionan, quizás sugiriendo otras actividades, o explicando por qué se niegan a participar en ciertas actividades.

• Elogie la firmeza. Resalte efusivamente a sus hijos cuando actúen con firmeza. La conducta que es elogiada es más propensa a ser repetida.

• Mantenga la disciplina. Si los niños se dejan llevar por la influencia de los amigos y hacen algo inapropiado, o si se meten en problemas con las malas amistades, los padres deben aplicar sanciones u otra forma de disciplina. Sermonear no será suficiente para erradicar este tipo de conductas en el futuro.

• Busque ayuda. Si su niño se deja llevar consistentemente por la influencia de sus amigos, o si se mete en problemas crónicamente con las malas compañías, debe consultar a un profesional de la salud mental.

Fuente: Todo Niños

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2007/07/11

¿Cómo educar un hijo único?

Cada vez son más las familias de a tres, o de a dos. Según los últimos datos aportados por el Censo, la opción de las parejas o de hombres y mujeres por tener sólo un hijo está en aumento, motivadas por la escasez de tiempo para dedicarle a los niños, y por el costo económico que implica para las familias tener más de un hijo y mantener, al mismo tiempo, un estándar de vida acomodado.

Sin embargo, por opción o condición biológica, que las familias tengan sólo un hijo trae consigo el peso de la sobreprotección, motivada por la angustia de cuidar la única descendencia de los padres. La atención de los padres cae sobre uno sólo, y las expectativas y las proyecciones del futuro familiar comienzan a girar en torno al único hijo.

Lo bueno y lo malo de ser hijo único

Para Marcela (36), tener más hijos significa quitarle espacio y atención a Felipe (6), su único hijo. “Aunque a mi marido le encanta la idea de tener más hijos, yo pienso que sería quitarle a Felipe parte del tiempo y del amor que le entregamos. No sé, pero soy de la idea que es mucho mejor tener un hijo bien criado y bien educado, que varios a medio cuidar”.

Según la psicóloga Patricia Fernández Bieberach, especialista en la atención de niños y adolescentes, un aspecto positivo en la crianza de los hijos únicos “es que existe una dedicación mayor de los padres hacia el niño. Hay más tiempo para regalonearlos, para conversar con ellos, lo que no ocurre cuando hay 2 o más hijos, porque los padres tienen que dividirse y repartirse para estar un poco con cada uno. En términos de dedicación, hay mucho menos tensión en la relación”.

Sin embargo, en palabras de la propia psicóloga, “esa misma tensión se concentra en las recurrentes actitudes de los padres por evitar el dolor, la frustración y los problemas de cualquier índole en el hijo único, lo que puede derivar en sobreprotección y dificultades para resolver las dificultades por sí solos”.

A juicio de los especialistas, la falta de hermanos deja una huella importante en los hijos únicos. En este sentido, Patricia Fernández señala que en algún momento todos los niños sienten la necesidad de tener un hermano, “y lo piden. Los que no lo consiguen, esta gran cantidad de hijos únicos que vemos hoy, crecen con la necesidad de haber compartido con alguien, con la falta de experiencia que entrega la relación diaria, las peleas, los juegos, las penas y las alegrías”.

Como señala la psicóloga, la falta de hermanos también dificulta el proceso de construcción de identidad una vez que el niño comienza a entrar en la adolescencia, “porque le ha faltado un referente, un punto de comparación a través del cual desempeñar un rol dentro de su familia. Esto hace que la relación con sus padres se vuelva mucho más simbiótica, y que su proceso de individualización sea mucho más lento. En otras palabras, madurar se vuelve una tarea más difícil”.

Tipos de padres

Pero no siempre ser hijo único es un problema, y dependiendo del manejo de los padres esta condición puede incluso convertirse en una situación ventajosa. En este sentido, la familia del niño y el tipo de padres se vuelve un elemento fundamental.

Según Patricia Fernández, “no es lo mismo un hijo único que vive con su padre y su madre, que él que vive con un padre solo o con una madre sola. Si el hijo único vive con ambos padres la tensión está más repartida; existe la posibilidad de que el otro alerfte sobre actitudes que puedan afectar negativamente al niño. Sin embargo, si el hijo único vive sólo con uno de los dos padres, se ve enfrentado a la protección irrestricta de alguno de ellos, ya sea el padre o la madre, sin un otro que contribuya a equilibrar la relación. En ese caso, la atención sobre el hijo es mucho más intensa y, por esto mismo, se vuelve un factor negativo”.

La relación, caracterizada en el dúo madre e hijo o padre e hijo, por una intensa preocupación, se explica mayoritariamente por el temor constante de que algo pueda pasarle al hijo, y perderlo. “Esta es una carga adicional que muchos padres traspasan sin querer a los hijos, volviéndolos más temerosos, recatados y cuidadosos que lo normal”, señala Patricia Fernández. Por otra parte, al llegar a la adolescencia muchas veces la rebeldía se acentúa, debido a la mayor dificultad de los padres para distanciarse del hijo.


El equilibrio en la relación


La psicóloga explica que para mantener una relación equilibrada entre los padres y los hijos únicos, es necesario procurar que si la familia no está constituida por un padre y una madre, alguno de los dos procure que el hijo se relaciones con ambos. “Si los padres están separados o distanciados, en la medida que sea posible siempre es bueno incorporar al otro padre en la relación. Eso protege a los niños de conductas de riesgo, y los hace crecer más libres”, indica la psicóloga.

Si eso no es posible, es necesario proporcionar a los niños un padre o madre sustitutos, porque la imagen paterna y materna es fundamental para un crecimiento y un desarrollo sano. Asimismo, es fundamental que los hijos únicos se relacionen con niños de su edad, y que puedan interactuar, compartir y jugar entre pares.

Para contrarrestar la sobreprotección natural de los padres hacia el hijo único -donde indirecta o directamente el mensaje es: ‘tú sólo no puedes’- es de gran ayuda que los niños realicen alguna actividad extra-programática en la que logren desarrollar sus habilidades. Eso, a juicio de Patricia Fernandez, “les ayudará a fortalecer su autoestima, y a sentirse física y psicológicamente más fuertes ante la mirada temerosa de los padres. De esta manera, el niño logra también desarrollar su individualización, que es muy difícil de conseguir si crece exclusivamente en el contacto con sus padres”.

Fuente: Padres OK

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2007/07/08

¿Es mi hijo hiperactivo o sencillamente inquieto?

No deja de moverse en la silla, tarda una eternidad en hacer los deberes, se distrae por tonterías, he de estar constantemente a su lado, he de repetir la misma orden cinco veces para que obedezca (si es que obedece)... ¿te suenan estas quejas?. La mayoría de padres y madres las hemos sufrido en nuestra piel más de una vez y sin embargo, no todos nosotros consideramos a nuestros hijos hiperactivos. ¿Qué tiene mi hijo realmente de hiperactivo? ¿Puede ser que sencillamente sea un niño inquieto y curioso? ¿Es posible que yo no sepa adaptarme a su ritmo de aprendizaje y por eso su conducta sea tan nerviosa? La hiperactividad es una palabra muy seria que no debe pronunciarse con frivolidad: ¡los niños muy inquietos pueden no ser hiperactivos!

La proliferación excesiva de niños ”llamados” hiperactivos ha puesto de actualidad una preocupación importante de padres y educadores sobre este tema, de tal manera que un trastorno como es la hiperactividad se ha socializado y se ha convertido en un comentario de corrillo, en un tema de fácil valoración y una forma de poner un cartelito de definición personal a aquellos niños que no entendemos.

En mi opinión, todo ello es consecuencia de un fenómeno social ampliamente extendido entre la población del que no escapamos ni los padres ni los educadores. Cada vez soportamos menos la conducta irregular. Nos gustan los niños despiertos, curiosos, experimentadores del universo que les rodea, pero eso sí... hasta un cierto límite, fuera del cual nos incomodan y nos hacen sentir insatisfechos.

Cuando el niño no se ajusta a nuestras expectativas, al no entender lo que está ocurriendo, definimos al hijo o al alumno con palabras (más bien conceptos) que nos ayudan a encuadrar la situación y nos dan una falsa sensación de tranquilidad.

Más que definir una entidad clínica, cuando a veces hablamos de que un niño es hiperactivo hablamos de nuestro estado anímico personal, de lo que nos cuesta soportar al hijo inquieto que llama constantemente la atención o al alumno que nos obliga a dedicarle más tiempo. Podemos olvidar que los motivos por los que un niño no atiende o no se concentra son muchos: cansancio, aburrimiento, tareas demasiado largas para su edad, inmadurez... Y que su desobediencia puede ser debida también a que no entiende las instrucciones.

Los padres en general no estamos preparados para contener un hijo inquieto. Los horarios laborales, las prisas, la escasa tolerancia a la conducta desobediente fomenta en muchos casos una ruptura emotiva de las relaciones padres-hijos, creando un círculo vicioso de nervios e irritación que refuerza precisamente las conductas que queremos evitar.

Muchos niños medicados y tratados como hiperactivos en realidad lo son porque entran en este perfil de niño inquieto, distraído, que nos obliga, que nos hace sentir la necesidad de implicarnos y de gastar energía, que nos complica la vida cuanto queremos que ésta, tanto en el ámbito familiar como escolar, sea tranquila. Quizás deberíamos reflexionar más sobre las dificultades para educar en el día a día, la falta de pautas claras en la educación familiar, la pérdida de valores en la formación académica antes que proyectar sobre los niños nuestro propio cansancio o ignorancia.

Muchas veces tenemos en casa un niño sobreactivo (no hiperactivo), es decir, con exceso de movimiento pero que con una adecuada contención es capaz de controlarse, atender y seguir las pautas y hábitos de los padres y del colegio. La enseñanza del autocontrol en nuestros hijos es un objetivo de los primeros años de vida en la familia; de ahí que estén apareciendo en estos últimos años niños con falta de hábitos y de ritmos estables de vida, que pasan por hiperactivos cuando en realidad son fruto de una escasa atención a sus necesidades educativas y afectivas.

Podemos considerar entonces la aparición de niños con hiperactividad ambiental, que no es lo mismo que la hiperactividad clínicamente hablando.

¿ Y en la escuela?.
Hoy en día la escuela no responde generalmente a las necesidades educativas y de crecimiento de los alumnos. Para dar clase necesitamos niños sentados, escuchando largas explicaciones, con objetivos académicos densos, dando escasa importancia a la vivencia, experimentación y tiempo de descubrimiento donde el alumno sea el objetivo no los contenidos.

Muchos alumnos no encajan en este perfil, se cansan, se aburren y una forma de manifestarlo sobre todo en edades tempranas ( hasta los 8 años) es moverse, distraerse y llamar la atención.
No todos estos niños son hiperactivos y con déficit de atención. Simplemente reflejan una forma de “dar las clases”, una pedagogía que no estimula ni activa la atención selectiva de los alumnos y en consecuencia se mueven demasiado, hablan, creando conflictos entre ellos. El maestro con gran número de niños en la clase y con la presión de cumplir la programación pierde su capacidad perceptiva y de selección de aquellos alumnos con necesidades educativas especiales, metiendo en el mismo saco al niño hiperactivo y a aquel que no lo es.

Ser sobreactivo es una situación muy corriente que solo nos dice que existe un exceso de movimiento, diferente del fenómeno hiperactivo, que es una entidad clínica, un trastorno grave, con múltiples repercusiones en todos los ámbitos donde se mueve el niño.

En esta situación, a muchas familias se les abre la esperanza a través de una pócima maravillosa que lo cura todo. Es la famosa pastillita que, dada a un determinado número de niños y en situaciones concretas, permiten solucionar la conducta de un niño inquieto.

Es cierto que esta medicación ha ayudado a muchos niños, clínicamente diagnosticados como hiperactivos, a superar las barreras que le separaban de una relación normal con sus padres, con sus compañeros de clase, con su maestros y consigo mismos, teniendo al mismo tiempo una atención personalizada y un seguimiento multiprofesional adecuado.

Pero hay que ir con cuidado. El abuso indiscriminado de esta medicación, sin pruebas clínicas adecuadas (electroencefalograma, mapa de actividad cerebral, cartografía...) junto con un escaso seguimiento individual, familiar y escolar, la han convertido para muchos padres y maestros en una pócima mágica que libera de las tensiones y de la responsabilidad de implicarnos y de buscar otras soluciones que no sean las de dar solo una medicación.

Por ello, lo primero y más importante es saber si existen unos determinantes, unos signos que nos puedan acercar a una detección precoz, una orientación especializada en estos temas antes de que denominemos a nuestro hijo con tanta ligereza de hiperactivo.

La hiperactividad ambiental se trata de forma educativa, la hiperactividad clínica, la verdadera hiperactividad, exige un diagnóstico neurológico, psicológico y escolar y por tanto una intervención en todos los ámbitos donde el niño vive y se desarrolla diariamente.

Fuente: Revista Sólo hijos

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Yoga durante el embarazo

La expectativa de tener un bebé y el poder tenerlo muy bien guardado en la guatita, es una sensación muy estimulante para muchas mamás. Las mamás debemos cuidarnos para que nuestro bebé crezca sano pero no debemos olvidarnos de equilibrar los placeres con las necesidades. Las mamás debemos cuidar nuestro cuerpo, mente, y prepararnos para recibir, lindas y relajadas, al bebé que esta por nacer.
Para amenizar problemas muy comunes durante el embarazo, como la hinchazón, las manchas, las estrías, y los dolores de espalda y de piernas, es recomendable que la mujer embarazada conserve la elasticidad de su cuerpo. La práctica de un ejercicio físico le será de gran utilidad en todos los sentidos.

Entre los ejercicios más recomendados por los médicos, el yoga es el que está despertando más intereses por los beneficios que ofrece a las mujeres durante el embarazo.

Ventajas del Yoga Pre Natal
Los médicos normalmente recomiendan a las futuras mamás caminar o realizar algunos ejercicios orientados a su estado. El yoga es una alternativa que está siendo cada día más considerada por las mujeres embarazadas. Es técnica efectiva y gratificante, y no solo ayuda a mejorar la flexibilidad de la mujer como también podrá beneficiarla en el momento del parto.

Seleccionamos algunas ventajas del yoga durante el embarazo:

- Proporciona y conserva la elasticidad al cuerpo
- Mantiene la agilidad muscular- Aumenta las posibilidades de un parto natural y una rápida recuperación
- Relaja la mente y la mantiene tranquila y equilibrada
- Ayuda y controla la respiración y la circulación
- Evita la ansiedad
- Refuerza la postura
- Fortalece la columna
- Ayuda a solucionar problemas como la hinchazón de pies y piernas, dolores de espalda, etc.
- Hace con que la mujer se sienta más segura
- Mejora el humor
- Ayuda a que la mujer tenga mejor digestión
- Favorece al sueño
- Quita el estrés y ameniza el cansancio

Las clases de yoga
La futura madre podrá empezar con las clases de yoga al tercer mes de embarazo. Existen centros donde hay clases de yoga especialmente orientadas a las mujeres embarazadas que desean preparar su cuerpo y mente para recibir a su bebé.

Las clases se dan en niveles distintos, según el conocimiento que tenga la futura mamá acerca del yoga. Para asistir a las clases de yoga se aconseja el uso de ropa ligera y holgada, y la no ingestión de alimentos por lo menos en las dos horas antes de la clase. La futura mamá aprenderá a aceptar mejor sus cambios físicos y emocionales, a respirar adecuadamente, a relajar las tensiones, y ganará mucho en energía, en tranquilidad y vitalidad, a través de los estiramientos, los ejercicios de respiración, y la meditación.

Lo ideal es practicar el yoga por lo menos dos veces a la semana

Fuente: Guía Intantil

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Niños en incubadora: viviendo en la cuna de cristal

La experiencia que comenta a continuación la doctora Livia González, psiquiatra infantil de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, es reveladora. “Se trataba de un prematuro que, tras haber permanecido internado, fue dado de alta y partió a casa con su familia.

Durante el último tiempo que estuvo en el hospital nos percatamos de que, a ciertas horas del día, el pequeño se acurrucaba en la incubadora. Posteriormente, su madre nos comentó que en su cuna hacía lo mismo. Al principio, ella creyó que el niño se asustaba con su presencia, pero después descubrimos que tenía que ver con la toma de exámenes; el bebé se arrinconaba en determinados momentos del día porque tenía el doloroso recuerdo de cuando lo sometían a estos procedimientos, mientras estaba en la incubadora”.

Si bien los avances de la ciencia y la tecnología han permitido aumentar las expectativas de vida de muchos niños, también es cierto que las condiciones artificiales en que la mayoría de ellos debe permanecer durante sus primeros días o semanas de vida, no son precisamente propicias para establecer un vínculo afectivo estrecho con sus padres. La incubadora se convierte así en la primera cuna de muchos bebés que, por razones de salud o prematurez, deben quedar internados, mientras sus madres son dadas de alta.

Los brazos vacíos

“Los estudios al respecto han demostrado la importancia de que el recién nacido se contacte con su madre, escuche su voz, tenga un apego precoz y establezca vínculos de contacto, de acción y de estímulos, los que indudablemente están impedidos de realizar cuando el niño es prematuro o tiene alguna patología que requiere hospitalización”, confirma Mónica Guitart, matrona jefe del Servicio de Maternidad de Clínica Santa María.

En términos prácticos, su comportamiento también se ve alterado. “Con frecuencia ocurre que los bebés que han estado hospitalizados adquieren la rutina de este lugar y también algunos miedos. Un hospital siempre mantiene las luces encendidas y hay constantes ruidos, entonces el bebé se acostumbra a éste, su primer ambiente. También sucede con la alimentación y otros procedimientos, donde los pequeños están constantemente alerta”, agrega la doctora Livia González, quien se ha especializado en salud mental perinatal.

En tanto, las madres suelen verse muy afectadas por esta forzada separación. “En estos casos, cuando ella es dada de alta sin su bebé, se produce lo que hemos llamado ‘síndrome de los brazos vacíos’, en que la mujer se cuestiona su real capacidad de ser madre. Puede sufrir ansiedad, insomnio, alteraciones de los ritmos biológicos (como sueño y alimentación), irritabilidad, labilidad emocional, sólo querer estar con el bebé y olvidar las otras actividades que realizaba”, agrega la especialista.

Cuando se trata de pequeños que nacen antes de tiempo, Livia González señala que esta situación “también produce padres prematuros, porque el embarazo psíquico de la madre y el padre es interrumpido, y a menudo está asociado a condiciones traumáticas, porque el parto prematuro interrumpe el normal proceso de desarrollo intrauterino del bebé y le impone condiciones de vida poco naturales, estresantes y difíciles para él y sus padres”.

Con tal escenario, el establecimiento de relaciones afectivas se hace claramente complejo. Señala que los padres deben poder estar cerca de su hijo desde el primer momento, por eso estima muy necesario que el personal encargado permita un mayor acercamiento, “que los padres les hablen, los toquen, miren, les lleven música, les canten y cuenten cuentos, que se ocupen de algunos cuidados de su bebé, como cambiar los pañales, lavarlos y otros pequeños procedimientos médicos que los acercan más al niño. Eso los vincula de manera positiva, haciéndoles sentir que, aún después de todas estas dificultades, pueden cuidar y llevar a buen término el proceso que les ha tocado vivir”, afirma.

El impacto de la separación

“Al recién nacido hospitalizado se le practican procedimientos invasivos, como colocarle suero, puncionarlo y hacerle exámenes, entonces ese niño indudablemente está sometido a un gran estrés”, admite Mónica Guitart. Precisamente con el objetivo de atenuar los potenciales efectos negativos de esta temprana experiencia, Clínica Santa María implementó hace un año el Programa de Intervención Neonatal, que introduce una serie de medidas para reducir el estrés y el impacto de la separación.

Para iniciar el acercamiento, se les incentiva a hablar a los pequeños, ya que estas voces -que él recién nacido reconoce- lo tranquilizan. “Al mismo tiempo, los estimulamos a visitar a sus pequeños constantemente. Para eso tenemos un programa abierto de visitas, en que los papás, además, pueden ir conociendo el estado, la evolución y las atenciones que tienen los niños".

Junto con esto, precisa, tratan de evitar los estímulos exagerados. Para ello, la incubadora es cubierta con una mantilla, de manera de atenuar la luz -que es artificial e intensa- para poder realizar los procedimientos. Lo mismo ocurre con los ruidos. “Los oídos son un órgano que está muy receptivo, por eso tratamos de bajar la intensidad de los sonidos y mantenerlos, el máximo de tiempo posible, en períodos de tranquilidad”. En los momentos de vigilia, utilizan música clásica, que ayuda a apaciguar y bajar los niveles de estrés del niño, además de contribuir a estabilizar sus signos vitales.

Pasadas las 24 horas de vida, siempre de acuerdo a las condiciones de salud, implementan el sistema de ‘útero sustituto’, una medida que pretende emular la contención y protección física del vientre materno. “Para que la incubadora no sea una superficie tan abierta, colocamos algunos pañales enrollados y los acostamos sobre esta contención redonda que quiere parecerse al útero. Además, vamos rotando la posición en cada atención, de manera de no comprimir permanentemente un área del cuerpo, porque en el útero la presión y la fricción son mínimas, gracias al líquido amniótico”.

Una medida que ha dado muy buenos resultados, según esta profesional, es la práctica de masajes. "Está demostrado que el contener, el masajear y el tocar, ayuda a una mayor ganancia de peso del recién nacido prematuro, por eso a partir de la tercera semana, dependiendo de las condiciones de salud, enseñamos a los papás a hacer masajes a sus hijos, sin frotar, sino que comprimiéndolos suavemente, ya que eso los tranquiliza, los estimula y favorece el vínculo con sus padres", señala.

La matrona supervisora del Programa de Intervención Neonatal, Elizabeth Quiñones, comenta esta experiencia. "Ha sido muy grato comprobar que el haber aprendido cómo enseñarle a las madres a tocar a sus hijos sin generarles estrés, hace que ellos establezcan una respuesta positiva, generando el vínculo. Antes, en cambio, cuando la madre hacía intentos por acercarse, a veces eran fallidos, porque no era el momento o porque el niño no quería ese estímulo. Por ejemplo, todo lo que sea frotar les molesta, porque sus receptores están inmaduros", relata.

Favoreciendo el contacto

Del mismo modo, se incentiva el contacto físico. "Si el niño no está en condiciones muy críticas, favorecemos ese contacto piel a piel que no pudo darse inicialmente. A la mamá le pasamos su guagua, con torso desnudo, para que haga apego, e incluso la alentamos a que le hable, le cante y se comunique de la manera que ella pueda hacerlo. Algunos papás hasta les leen cuentos", afirma.

A través de este tipo de medidas, asegura Mónica Guitart, se está incorporando a la mamá a la rutina del niño. "Antiguamente ellas nos referían que tenían un poco de celos hacia las matronas, sentían que no iban a ser capaces de hacer todo lo que hacíamos quienes cuidábamos a sus hijos, entonces nos dimos cuenta que había que ir incorporándolas mucho antes del alta -en el aseo de control y muda de su guagua- de modo que adquirieran experiencia y no llegaran a su casa a enfrentarse a algo desconocido", explica.

Otra acción recomendada está orientada a preparar a la madre para que mantenga su producción de leche hasta que pueda amamantar. "La idea es que, desde que el niño pueda estar en contacto directo con su madre, reciba todo el beneficio que significa amamantarlo, ser acunado, tener contacto visual, sentir la temperatura, el calor de la madre y de esa manera ganar lo que se interrumpió en el nacimiento antes de tiempo", dice esta matrona.
Fuente: Padres OK

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Embarazo de gemelos o mellizos

La confirmación médica de que vas a tener dos (o más) bebés en lugar de uno solo, en un principio, asusta. En la mayoría de los casos, la pareja no lo espera. La noticia es siempre una doble o triple sorpresa que abre ventanales de dudas y desafíos. Pero no os preocupéis. Hoy en día, gracias a la gran frecuencia de partos múltiples debido al consumo de hormonas y a los tratamientos de fertilidad, etc., los embarazos están más controlados y los riesgos tanto para la madre como para los bebés, son mínimos.

Cuando los padres son comunicados que van a tener más de un bebé, empiezan las incertidumbres cuanto al embarazo, los cuidados especiales que deberán tener en cuenta, los gastos económicos que no esperaban, y un montón de cositas más.

El por qué del embarazo múltiple

Existen varias razones por las que una mujer concibe a más de un bebé. La edad de la mujer es un factor que se debe considerar. Un tercio de los casos se refiere a mujeres que esperan para tener hijos después de los 30 años. A partir de esta edad las posibilidades de un embarazo múltiple aumentan. A medida que el tiempo pasa, la mujer produce más hormonas que estimulan la ovulación haciendo con que sus ovarios liberen más óvulos a cada mes.

Otra razón reside en el uso de medicamentos que estimulan la fertilidad. Las técnicas de reproducción asistida, como la fertilización in Vitro (FIV), son una de ellas. Los médicos saben que ahora es indispensable el control en las transferencias de embriones al útero, para que las mujeres tengan menos bebés y que sean más sanos. Además de eso, después de varios partos anteriores, se aumenta la posibilidad de un embarazo múltiple.

Una mujer también tiene más probabilidad de concebir más de un bebé si ella posee un historial personal o familiar de nacimiento de mellizos. Aparte de eso, está comprobado que mujeres negras (o descendientes) tienen más probabilidades de tener embarazo múltiple que las mujeres asiáticas, por ejemplo.

Como saber si estás embarazada de gemelos

Lo podrás averiguar a partir del cuarto mes de embarazo. Una exploración con ultrasonido puede revelar más del 95% de las gestaciones múltiples. Antes de eso, el médico puede sospechar que una mujer está esperando más de un bebé cuando el aumento de peso es considerablemente más rápido de lo esperado en los primeros meses, o si la mujer presenta náuseas y vómitos severos.

¿Gemelos o mellizos?

A través de las ecografías, se puede saber la cantidad de bebés que vendrá al mundo, pero no si comparten placenta y cordón umbilical. Eso solo se conocerá a la hora del nacimiento. Se desarrollarán de forma independiente si, en el momento de la concepción son fecundados dos óvulos diferentes (dicigóticos). Resultado de la fertilización de dos óvulos y dos espermatozoides. Compartirán hasta un 50 por ciento de la información genética. En este caso uno de los bebés puede nacer moreno y el otro rubio, o ser de distinto sexo.

En el caso de que el único cigoto formado se divida en dos (monocigóticos), los gemelos serán idénticos y del mismo sexo. Tendrán la misma apariencia física, el mismo factor sanguíneo, y os va a confundir a todos.

En el mundo, por lo general, nacen más bebés gemelos dicigóticos (fecundados de forma independiente), lo que representa un 70 por ciento, que idénticos, un 30 por ciento.

Fuente: Guía Infantil.com

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